Durante años practiqué el yoga como si fuera un tipo de gimnasia. Realizaba una serie tras otra para obtener los beneficios de una cuerpo más elástico. Así conseguí que parte de mis dolores de espalda desaparecieran e incluso que algunos problemas asociados con la menstruación se fueran diluyendo. Sin embargo, nunca trascendí el cuerpo hasta que comencé a practicar Nayana Yoga.

En esta escuela, se busca no solo el alineamiento del cuerpo y la mejora física como algo aislado, sino dentro de un todo que comprende la alineación también del Ser con el Universo. Para ello, tras cada asana y la relajación posterior, hay unos instantes en los que el practicante observa los efectos de esa postura más allá del cuerpo.

image0002La sensación de elongación, un leve cosquilleo o incluso el calor en una zona concreta muestra al practicante de Nayana Yoga qué chakra ha trabajado y cómo la energía se ha llevado a una zona o fluye por un canal.

 

Esta observación para mí ha sido clave para despertar la inteligencia que necesita la búsqueda que te permite la práctica del yoga.

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